¿A qué viene lo anterior?
Veamos: cada día hay más medicamentos al alcance de la población, a precios accesibles y que, prescritos por el profesional de la salud y bajo vigilancia, llevan a la persona a recuperar su calidad de vida. Sin embargo, suministrados de manera irresponsable, pueden generar un daño físico irreversible. Ejemplo: el Sildenafil, medicamento que ha ayudado a muchos hombres con disfunción eréctil a recuperar su vida sexual, está siendo usado por algunos adolescentes con la idea de tener una erección más prolongada y firme.
Recordemos que esta sustancia ejerce una acción directa en los mecanismos fisiológicos que promueven la erección del pene en presencia de un estímulo sexual, en aquellos hombres que, por efectos de alguna enfermedad, ya no se presentan este proceso de manera natural.
Los adolescentes no lo necesitan. Su organismo responde de manera eficiente sin usar medicamentos. Desconocen que el uso indiscriminado de esta pastilla les puede causar desde un dolor de cabeza, una severa lesión en el pene o hasta un infarto, debido a una erección continua y forzada. Aunado a la toma de este medicamento, se conjuga el alcohol y algunas otras drogas que pueden usar los jóvenes, con la idea de probar un poco de todo. La mayoría de ellos no consumen esto con la idea de lastimarse o llegar a morir, sino por estar mal informados, por dejarse llevar por los mitos y la publicidad irresponsable.
Si tienes alguna duda o requieres recibir asesoría profesional, te invitamos a que llames al Centro Nacional de Diagnóstico para las Enfermedades Emocionales, la llamada es gratuita, al 01800 911 6666, opción 3, o bien escribe a: centrodiagnostico@serfelizsisepuede.com.mx