Existen diversos tipos de trastornos de la personalidad, tales como: trastorno histriónico, narcisista, paranoide, esquizoide, obsesivo-compulsivo, antisocial, límite y trastorno por evitación.
1. Trastorno histriónico de la personalidad.
Las personas con este trastorno tienen como característica esencial una emotividad generalizada y excesiva así como una constante búsqueda de atención. Se dejan influenciar fácilmente por los demás o por las circunstancias, pero también son creativos e imaginativos. Tienden a manifestar dolores o enfermedades físicas recurrentes -que en realidad representan un conflicto interno- y buscan la atención a través de una conducta social dramática, vivaz y seductora. Expresan sus emociones en forma exagerada y consideran que sus relaciones son más íntimas de lo que ocurre en realidad. Suelen tener dificultades para alcanzar la intimidad emocional en las relaciones románticas o sexuales y pueden tratar de ejercer control sobre las personas que le rodean mediante la manipulación emocional.
2. Trastorno narcisista de la personalidad.
En este trastorno las personas tienen una imagen de sí mismas de grandiosidad (en la imaginación o en su comportamiento), además de necesidad de admiración y falta de empatía (no comprenden a las personas que los rodean). Son personas que tienen un gran sentido de autoimportancia por lo que exageran sus logros y capacidades y esperan ser reconocidas como superiores. Suelen fantasear con tener éxito, poder, brillantez, belleza o amor ilimitados y se muestran muy sensibles a las críticas o a la frustración.
En sus relaciones interpersonales no reconocen ni se identifican con los sentimientos y necesidades de los demás y en cambio tratan de sacar provecho de los otros para alcanzar sus propias metas.
3. Trastorno paranoide de la personalidad.
En este trastorno se hay un patrón de desconfianza y suspicacia general, por lo que las intenciones de los demás son interpretadas como maliciosas. Esto implica una alteración importante en las relaciones de trabajo y personales, pues sospechan, sin fundamento, que se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o les van a engañar. Tienden a ser rencorosos y pueden mostrarse tensos, ansiosos, inseguros, irritables o coléricos. Pueden parecer muy confiados y, sin embargo, albergar expectativas de perjuicio o engaño por parte de los demás. Suelen estar preocupado por la justicia y las normas y es posible la aparición de trastornos depresivos o por consumo de sustancias.
4. Trastorno esquizoide de la personalidad.
Las personas con este trastorno manifiestan un patrón general de alejamiento de las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional en el área interpersonal. No muestran deseo ni disfrute de las relaciones personales, incluido el formar parte de una familia; eligen casi siempre actividades solitarias y tienen escaso o ningún interés en tener experiencias sexuales con otra persona. Son indiferentes ante los halagos o a las críticas de los demás y muestras frialdad emocional, distanciamiento o aplanamiento afectivo.
5. Trastorno obsesivo-compulsivo
Quien padece este trastorno presenta un esquema general de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control mental e interpersonal, sin cuestionarse la flexibilidad, la espontaneidad y la eficiencia. El individuo tiene una preocupación excesiva por los detalles , las normas, el orden y puede dedicarse sin descanso al trabajo y a la productividad, con exclusión de las actividades de ocio y las amistades. Manifiesta marcada terquedad, escrupulosidad e inflexibilidad en temas de moral, ética o valores, además de mostrarse reticente a delegar tareas o trabajos en otros, a no ser que éstos se sometan exactamente a su esquema de conducta habitual.
6. Trastorno antisocial de la personalidad
La característica esencial de este trastorno es un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás, que comienza en la infancia o el principio de la adolescencia y continúa en la edad adulta. Los comportamientos comunes en este trastorno son: agresión a la gente o los animales, destrucción de la propiedad, fraudes o robos, o violación grave de las normas. Son personas que no logran adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal además de que tienen pocos remordimientos por las consecuencias de sus actos. Pueden ser indiferentes o dar justificaciones superficiales por haber ofendido, maltratado o robado a alguien. Estas personas pueden culpar a las víctimas por ser tontos, débiles, o bien, por merecer su mala suerte; también pueden minimizar las consecuencias desagradables de sus actos o, simplemente, mostrar una completa indiferencia. Este trastorno suele iniciar en la infancia o adolescencia y en ocasiones puede persistir hasta la edad adulta.
7. Trastorno límite de la personalidad
En este trastorno existe un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen, la afectividad y una notable impulsividad. Las personas con este trastorno realizan frenéticos esfuerzos para evitar un abandono real o imaginado; esos esfuerzos pueden incluir actos impulsivos como los comportamientos de automutilación o suicidas. La percepción de una inminente separación o rechazo, o la pérdida de la estructura externa, pueden ocasionar cambios profundos en la autoimagen, afectividad, cognición y comportamiento. Estas personas son muy sensibles a las circunstancias ambientales y pueden idealizar a quienes se ocupan de ellos o a sus amantes las primeras veces que se tratan; sin embargo, cambian rápidamente de la idealización a la devaluación, pensando que no les prestan suficiente atención.
8. Trastorno de la personalidad por evitación
La característica esencial del trastorno de la personalidad por evitación es un patrón general de inhibición social, sentimientos de inadecuación e hipersensibilidad a la evaluación negativa, por lo que evitan trabajos o actividades escolares que impliquen un contacto interpersonal importante y evitan hacer nuevos amigos a no ser que estén seguros de que van a ser apreciados y aceptados sin críticas. Tienden a ser tímidos, callados, inhibidos e «invisibles» por temor a que la atención vaya a comportar la humillación o el rechazo. Piensan que digan lo que digan los demás lo van a encontrar «equivocado» y que, por tanto, es mejor no decir nada. Reaccionan negativamente a las bromas sutiles que son sugerentes de ridículo o burla. A pesar de sus ansias de participación activa en la vida social, temen poner su bienestar en manos de los demás.
Causas
No hay un factor único relacionado con el desarrollo de los trastornos de personalidad, pero los que más se han encontrado en las diferentes investigaciones son de tipo psicológico, señalando principalmente conflictos y deterioro en las relaciones establecidas en la infancia y adolescencia.
Tratamiento
Para el tratamiento de estos trastornos se sugiere sobre todo la psicoterapia a largo plazo, cuyo objetivo esté orientado a ayudar a la persona en el manejo de sus problemas y áreas disfuncionales. En algunos casos se recomienda el tratamiento farmacológico.