La persona es incapaz de experimentar gusto y placer, suele descuidar sus deberes y responsabilidades y comportarse de manera pasiva; asimismo, hay una intensa autocrítica y fuertes sentimientos de culpa, al igual que pensamientos de muerte e incluso de intentos suicidas.
Si bien estas son las principales características de una depresión típica, también existe otro tipo llamada secundaria o enmascarada, en la cual no siempre existen los síntomas característicos, sino que se presenta con un padecimiento médico, el cual puede alargarse y en ocasiones empeorar por su causa.
Cabe señalar que también se puede hablar de depresión endógena, distinguiéndola de la exógena; en la primera las causas se atribuyen a un desequilibrio bioquímico a nivel de sistema nervioso, en tanto que en la exógena, los factores precipitantes se encuentran en el ambiente y/o en algún acontecimiento estresante.
Síntomas físicos:
- Pérdida o exceso de apetito.
- Dificultades para conciliar el sueño o dormir en exceso.
- Problemas digestivos y gástricos.
- Dolores de cabeza, nuca, espalda.
- Fatiga.
- Sequedad de la boca.
- Disminución del interés sexual.
Síntomas psicológicos:
- Tristeza o desánimo persistente.
- Disminución marcada del interés o de la capacidad para experimentar placer.
- Sentimientos de inutilidad o de culpa.
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
- Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio
Dinámica
La depresión puede presentarse a cualquier edad, pero entre más temprano sea su inicio, más probable es que haya recurrencias. En general, los síntomas se desarrollan de manera gradual durante varios meses y sin el tratamiento adecuado puede volverse crónica.
Causas
La mayoría de las investigaciones coinciden en la multicausalidad de la depresión y señalan tanto factores biológicos –como la herencia o la alteración de los neurotransmisores-, como psicosociales –frecuentes períodos de estrés, problemas médicos, pérdidas (como el fallecimiento de un familiar, trabajo, amigos, pareja o situaciones como la entrada a la adolescencia que implica dejar de ser niño), baja autoestima, dependencia, incapacidad para marcar límites, entre otros.-
Tratamiento
La utilización de fármacos reporta una alta efectividad, contribuyendo principalmente al alivio de los síntomas físicos; por su parte, la psicoterapia encaminada al funcionamiento interpersonal y a la modificación de los patrones de pensamiento también está altamente indicada; sin embargo, se observan mejores resultados cuando se combinan ambos tipos de tratamiento.
Trastorno Bipolar
La persona presenta episodios reiterados en los que su estado de ánimo y los niveles de actividad están profundamente alterados, teniendo en ocasiones una exaltación del estado de ánimo y un aumento de la vitalidad y del nivel de actividad (manía o hipomanía) y en otras, una disminución del estado de ánimo y un descenso de la vitalidad y de la actividad (depresión). Lo característico es que se produzca una recuperación completa entre los episodios aislados.
Síntomas en la etapa de manía
- Energía excesiva.
- Falta de sueño.
- Irritabilidad.
- Pensamiento y habla acelerada.
- Tener dificultad para concentrarse.
- Conductas de riesgo (adicciones, promiscuidad sexual, gastar demasiado dinero, por ejemplo)
Síntomas en la etapa depresiva
- Frecuentes sentimientos de tristeza.
- Sentirse decaído o sentirse inquieto e irritable.
- Culpabilidad excesiva.
- Cambios en el apetito.
- Dificultad para recordar situaciones, concentrarse o para tomar decisiones.
- Dolores de cabeza, de espalda o problemas digestivos.
- Problemas con el sueño.
- Pensamientos de muerte y suicidio.
Dinámica
Los episodios de manía suelen comenzar de manera brusca y prolongarse durante un período de tiempo que va de dos semanas a cuatro o cinco meses; las depresiones tienden a prolongarse hasta por seis meses. El primer episodio puede presentarse a cualquier edad y la frecuencia de los episodios así como la forma de las recaídas y remisiones pueden ser muy variables.
Causas
Algunas personas pueden tener predisposición genética al trastorno bipolar, pero también existen factores ambientales, los cuales pueden incluir infecciones por virus que haya padecido la madre durante el embarazo, consumo de drogas, traumas psicológicos en la infancia y poca tolerancia a situaciones estresantes. Asimismo, hay estudios que también señalan alguna falla en la química cerebral.
Tratamiento
Al igual que la depresión, el trastorno bipolar puede tratarse con fármacos y/o con psicoterapia, obteniéndose considerable mejoría con la combinación de ambos tratamientos.
(Poner en un listado con el nombre de los artículos y una liga a los mismos)
¿CÓMO PUEDO AYUDAR A UN FAMILAR QUE PADECE DEPRESIÓN?
La depresión es considerada como la enfermedad del siglo, ya que a nivel mundial una de cada dos personas la llega a padecer en algún momento de la vida; se comenta que para el año 2020, será una de las primeras 5 causas de muerte a nivel mundial. El mundo acelerado en el que vivimos evita que podamos establecer contacto con nuestro interior y por lo tanto de atender a nuestra salud emocional, existe una multicausalidad para poder padecer este trastorno dentro de los cuales pueden ser: la muerte de un ser querido, problemas de pareja, familiares, estar atravesando por situaciones de estrés constantes, por ejemplo, o factores internos como alteraciones a nivel de neurotransmisores. De no atenderse de manera adecuada podría llevar a la persona a perder cada vez más el deseo de continuar y poder llegar al suicidio, o buscar alternativas que sienta le ayuden a superar el malestar, cayendo por ejemplo en una adicción.
Se caracteriza por la presencia de tristeza en exceso, agotamiento, pérdida de confianza y amor propio; la persona se siente incapaz de enfrentar sus propios problemas así como de experimentar placer.
¿Qué hacer cuando un familiar en casa padece de la depresión?
La persona necesita escuchar frases de apoyo, más no de cuestionar si su postura es negativa o no; se recomienda establecer un clima de confianza para que la persona exprese su dolor, y mostrar comprensión; ubicarla en el presente, para ayudarle a dejar el pasado doloroso atrás; ayudarlo a crear expectativas realistas de solución de sus problemas para evitar nuevas frustraciones; ayudarlo a reducir los sentimientos de culpa; ser claro y conciso en nuestro discurso (evitar el sermón)
¿Qué no debo hacer?
Primero que nada debemos tener claro que la depresión es una enfermedad, más no un signo de debilidad o de incapacidad; atenderle más no sobreprotegerlo: permitirle que cumpla con algunas responsabilidades para que se sienta capaz y eleve su autoestima; no alejarlo de los asuntos familiares ni criticar su conducta; no interrogarlo bruscamente ni sugerirle que tome decisiones importantes en esos momentos ;no decirle que deje de sufrir ni que simplemente “le eche ganas”, o que “no piense en su dolor y que ya pasará”.
El siguiente cuestionario te puede ayudar a identificar si la manera en que lo tratas le ayuda o no; contesta SI o NO.
Cuando he tenido en casa un familiar deprimido, yo:
- Le exijo que se recupere pues tiene obligaciones que cumplir
- Le resuelvo sus problemas para que no sufra
- Le hablo de las cosas por las que debería estar agradecido
- Le menciono lo mucho que me afecta su actitud y lo cansado que estoy
- Le digo que luche y que hay otros que sufren más
Si contestaste que SI a más de una pregunta, es probable que la manera en que tratas a tu familiar depresivo no contribuye a su recuperación.
En el CNDEE contamos con Psicólogos que te pueden ofrecer apoyo psicológico y asesoría para saber cómo tratarlo y a dónde acudir para recibir el mejor tratamiento.